jueves, 22 de agosto de 2013

La Rebelión de los Masones por Eloy Reverón

La revista Elite , Caracas, fue constante con la masonería venezolana. En sus páginas fue publicado por primera vez en Venezuela el documento que certificaba la iniciación de Simón Bolívar en la Logia San Andrés de Escocia, de París. Ese documento puso en evidencia las fantasías masónicas de Jules Mancini y Alfonso Rumazo González, que aseguraban con su prestigio, la condición masónica de Simón Bolívar, inventando que había sido iniciado en una logia de Cádiz, cuando no había cumplido los 21 años.


Esta vez la célebre revista dio a conocer nuevas intimidades de la vida masónica venezolana en este número.


Es el periodista Víctor Manuel Reinoso quien se interesó por investigar el tema de los masones, tan solo unos meses después de llevarse a cabo en escándalo público protagonizado por los hermanos de la Escuadra y el Compás.


El periodista investigó sobre la historia de la masonería, y al parecer la única fuente que halló en aquel momento fue el Diccionario Enciclopédico elaborado por dos masones catalanes exiliados en Argentina huyendo de las persecuciones de que fueron objeto los masones españoles después de la Guerra Civil española.



Veamos lo que reprodujo al respecto:

Hasta este punto se refiere a una referencia más o menos generalizada de los orígenes masónicos. Con respecto a la historia de la masonería venezolana reproduce, más o menos los mitos que de costumbre, se han repetido tantas veces. Su fuente principal es el libro de Celestino Romero, Raíz Histórica de la Masonería venezolana, el cual, aunque es uno de los primeros intentos por hacer un libro histórico de la masonería venezolana, le falta mucha investigación sistemática para llegar a ser historia. Su importancia radica en que reproduce una serie de documentos, de los cuales algunos ya no existen, y de otra manera, ya no se conocerían.
Lo interesante de Víctor Manuel Reinoso, es que no se deja impresionar por los testimonios masónicos. Obsérbese como comienza el párrafo donde no se da por convencido de que Miranda hubiera fundado la Masonería en América.


De Víctor Manuel Reinoso, sabemos que es de origen chileno y que en 1958 publicó un libro de poesía titulado Elegía Furiosa, y en 1960 ya trabajaba para El Nacional, de Caracas.

En este espacio les vamos a colocar algunos enlaces donde hemos desmontado algunos de las falsas creencias que sobre el pasado de la institución se han tejido a través del tiempo. Vuelva a visitar este blog pronto, aquí vamos a colocar los enlaces hacia datos más precisos sobre los orígenes de la masonería en Venezuela.

lunes, 1 de julio de 2013

Reseña bibliográfica de "Influjos Masónicos en la Instauración del Matrimonio civil en Venezuela de Eloy Reverón" por Miguel Santana Mujica

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
OBRA: INFLUJOS MASÓNICOS EN LA INSTAURACIÓN DEL MATRIMONIO CIVIL EN VENEZUELA (1867 1873)
AUTOR: Eloy Reverón García
(Patrocinada por la logia Andrés Bello N 33)
Caracas, 1990
Comentarista: Miguel Santana Mujica

Un francmasón, José Ruiz, venía de Barcelona, llegó a Barquisimeto, donde los hermanos de la logia Estrella de Occidente N 55, lo protegieron por estar gravemente enfermo. Visitado por el sacerdote Andrés Domínguez, le requirió que abjurase de sus creencias para poderle dar los últimos sacramentos; y al morir, le negó la autorización para enterrarlo en el cementerio de la ciudad. Trágico episodio. La aiglesia controlaba el registro de los estados civiles y el uso de los cementerios, ocurriendo, aunque con menor incidencia que en otros pueblos latinoamericanos, un suceso que se presentaba regularmente desconociéndose los matrimonios, nacimientos y defunciones de quienes no eran católicos, con graves perjuicios para esos núcleos y personas, así fueran una minoría.

Del análisis de estas situaciones a nivel de Gran Logia, en Caracas se promovió que los talleres del país, estudiaran dichas situaciones e iniciaran una campaña, escribiendo con sus propias reflexiones, al congreso nacional, planteando que se estableciera en el país un registro civil en manos del propio Estado, para que se ejerciera con imparcialidad, concretizando el derecho constitucional de no ser discriminado por razones religiosas o de creencias. No todos los talleres lo hicieron. En la obra de Reverón, se estudian y se copian párrafos de las comunicaciones logiales, de los que se ocuparon del asunto, que reposan en el expediente de este problema existente en los archivos del Congreso, apuntando la diversidad de los planteamientos, aunque buscasen la misma finalidad.

Esa gestión que podría tenerse como una de las primeras manifestaciones del derecho a peticionar frente al Congreso Nacional, fue llevado a una comisión, la cual no consideró procedente el planteamiento, resultado infructuosa la gestión masónica. El autor lo tiene como un ejemplo de lo que puede concebirse como la acción externa, que deriva de la actividad de la masonería en nuestra colectividad.

Se tuvo que esperar la presencia de Antonio Guzmán Blanco en el Poder para que dictara el 2 de enero de 1873, las disposiciones que llevaran al control de los actos, referentes al estado de las personas, a oficinas del propio Estado, instituyéndose el registro civil de esos actos, que si bien no tenían libros en el registro público, todavía eran controlados por la Iglesia Católica. Así se dio vigencia en esa área, al principio constitucional de no discriminación por razones religiosas o de creencias. Fue una evolución necesaria, que encontró por supuesto, la discrepancia de quienes la ejercían en desmedro de la no discriminación, aunque apuntamos que los casos eran contados, ya que en el país una serie de factores hacían tenerse un clero liberal, inclusive algunos de ellos militantes activos en la masonería y su labor benéfica, especialmente.

Este trabajo de Reverón García, es una mejora de su ponencia al VI Congreso de Historia, realizado en Caracas en 1988, donde cuatro historiadores del país, presentaron trabajos sobre la presencia de la masonería en los procesos iniciales de la independencia y de la república.

Conocíamos el trabajo de Juan Bautista Ascanio Rodríguez, abogado masón grado 33, bajo las iniciales de JBAR denominado "Código Civil de Venezuela - apuntes y documentos para la historia del registro civil" que habíamos leído al ser reproducido por la revista masónica Mediodía,  (tercera época, año 2 n 4 de enero de 1983) que enfocaba con estilo propio del abogado, atribuyendo el inicio de la campaña logial al taller de Puerto Cabello, la gestión que ahora comenta Reverón teniendo en manos el legajo de nuestro congreso, donde constan las peticiones de las logias, que le permiten realizar un interesante análisis de las solicitudes, algunas de ellas de mucho fundamentos y otras de irrisorios alegatos, desviados de su eficacia.

Es de observar , aunque este punto no ha sido desarrollado por nuestra historiografía o por lo menos no la hemos leído nosotros, que el influjo del positivismo francés, con el trabajo de Conte que algún hermano trajo a la logia de Barcelona, recibió la atención y formó el pensamiento de hombres como Laureano Vallenilla Lanz, Lizandro Alvarado, Rafael Villavicencio y otros intelectuales que bebieron ese influjo doctrinal en los talleres, que aclaraba la tendencia creacionista, para darle paso al evolucionismo y vigencia de la ciencia, que en materia de derecho, llevó a la generación que había actuado creando el poder judicial y los procedimientos comunes, como el licenciado Aranda, el poeta legislador Rafael Agostini, el comentarista Francisco Marcano Rodríguez y otros, a la firme creencia de los positivistas que vieron en el traslado de legislaciones extranjeras , en especial la francesa, como la forma de mejorar estos pueblos. Creían firmemente que una norma copiada de un país más adelantado provocaría en nuestras atrasadas realidades avances y progresos, con cambios en las costumbres sociales. Ha costado mucho superar en nuestra realidad tal mitología, herencia de ese positivismo que desconocía en materia de legislación, los mismos aciertos que debía aportar la sociología y el pensamiento del Libertador.

El tiempo ha dado la razón a los que participaron en la discrepancia procurando colocar los registros civiles en las manos imparciales del Estado y no en sectores religiosos que puede autorizar a sectarios, aunque pocos en nuestra realidad como lo apuntamos, a que excluyeran a las personas por sus creencias. Hoy, reconocido como un derecho humano a nivel universal, el no ser discriminado por sus creencias.

Podemos ver este episodio como el fruto equivocado del sectarismo y con las variaciones canónicas y el espíritu de lo ecuménico, podría ser oportunidad para la acción conjunta de quienes, respetando sus creencias, se unen para favorecer las partes menos favorecidas de la población. Precisamente, en materia de identidad de las personas se presentan densos sectores poblacionales que son privados, por razones de costos de operación, de las  ventajas de una sólida identidad. Hasta se puede registrar que los costos elevados de ciertos actos civiles, entre ellos el entierro, los lleva en zonas marginales, a enterrar sus propios cadáveres. Y cientos, mejor, miles, de niños nacidos en el país, no logran obtener su identificación, cerrándoseles el camino a la educación y a las ayudas sociales. Por tanto, existe un enorme campo de acción para los sectores progresistas del país, sea accesible a todos los habitantes del mismo, sin que sus condiciones socioeconómicas sean impedimentos para lograr su pleno reconocimiento, siendo discriminado, ya no por sus creencias, sino por su posición en las zonas de pobreza crítica.

El trabajo de Reverón García aporta a los estudiosos, nuevos datos para conocer los orígenes de nuestros mecanismos que estructuran la legalidad necesaria que debe recibir la población, con fluidez y claridad, extensión y eficacia, para hacer posible la vigencia del estado de derecho y un claro ejemplo que la gente común y sus organismos deben ejercer el derecho a peticionar.

Por último, es de apuntar que toda esta polémica es silenciada en la obra inacabable de la Facultad de Derecho que viene comentando el Código Civil y que ha debido registrarse en el comentario del artículo 45. Solo se atienen al debate de los Códigos civil del 22 y del 42. Opera el silenciamiento del influjo masónico en la formación de nuestra legislación.

Miguel Santana Mujica, Caracas, abril de 1991.

sábado, 2 de febrero de 2013

Historiografía Masónica Venezolana por Eloy Reverón


 Briceño Belisario, Buenaventura, Humanos Inmortales, La Habana, Ed. Lex, 1951, 245 pp.

El presente texto ha sido trascrito del disquete utilizado para imprimir: Reverón Eloy , Caracas, Escuela de Historia, Universidad Central de Venezuela,  1992:  “Masonería en Venezuela” (1850-1867).  (Tutor profesor  Henry Georget)

 La primera observación que queremos hacer presente es que este  capítulo dedicado al Libertador, fue escrito mucho antes de que se  consiguiera el documento de la Logia San Alexandro de Escosia, donde  recibió Simón Bolívar el grado de Compañero.

 Este elocuente masón grado 33 también ocupa lugar en la lista de los  que ocuparon la Gran Maestría de Venezuela durante el período de 1945‑  1947. Escribió cinco páginas de exagerada exaltación a la condición  masónica del Libertador. Su discurso no resiste un análisis lógico  desde el punto de vista de la construcción de las oraciones. Sus  contradicciones son tan evidentes como la que transcribimos:

" La vida agitada de Bolívar no le permitía estabilidad en el vasto escenario donde actuaba, y por ello era imposible que asistiera en forma regular a logias ocultas, que para esa época existían. Pero cuando hubo de tener oportunidad, se dió a la tarea de fundar y de establecer logias, muchas de las cuales hoy funcionan." ( "Bolívar" en: Humanos inmortales, La Habana, Ed. Lex, 1951,    pp.)

 No es la simple omisión de citas o fundamentos lo que nos hace dudar,  son los estudios posteriores que no han arrojado evidencias de las  prácticas masónicas del Libertador en Venezuela.

 Si afirma primero que la vida del Libertador no tenía espacio para  asistir a las tenidas como un simple visitador regular, ¿ cómo tendría  tiempo para fundar logias?.  Lamentablemente para la acusada  parcialidad de este autor, las mismas pruebas que evidencian la  condición masónica del Libertador, ponen en tela de juicio el resto de sus afirmaciones. Observemos lo que al respecto nos dice Miriam Blanco  Fombona de Hood:

" En su libro ' humanos inmortales' el Dr.: Buenaventura Briceño Belisario dice que Bolívar fue iniciado en una logia lautara y que recibió el grado de maestro en la Logia de Carúpano. Los archivos ingleses lo refutan. También los mismos archivos argumentan que aunque Bolívar haya visitado la logia de Cádiz en 1803 (posiblemente la logia establecida por Francisco de Miranda llamada Caballeros Racionales N 7: véase también Ferrer Benimelli : Masonería Española del siglo XIX), Bolívar tenía en ese entonces 20 años,... ( "La masonería y nuestra independencia" en: Repertorio Americano, Londres, Ed. Embajada de Venezuela en R.U., Vol   julio, 1979,   p.66.)
 
 La evidencia que menciona, es bien conocida en Venezuela por haberla  publicado Elite, Caracas, N 195, donde Bolívar recibió el Grado de Compañero, y luego el de maestro como veremos al revisar el trabajo de compañero y luego de maestro como veremos al revisar el trabajo  de Miriam Blanco Fombona de Hood.

 Este tipo de especulaciones son las que perjudican el buen juicio que  la gente pueda tener de los hombres que forman la institución  masónica. En el caso de este apasionado escritor, es entendible si se  le ubica dentro de su contexto histórico. Pero lo que es grave es que  eso mismo se haga en la última década del siglo veinte. Como lo  veremos con los autores que vienen a continuación..

lunes, 21 de enero de 2013

Tavera Acosta Bartolomé por Eloy Reverón

(Tema sobre los orígenes masónicos venezolanos)


Tavera Acosta, Bartolomé (1865 1931), 
Historia de Carúpano (Tomo I) Caracas, Tipografía Garrido 1947 pp 171-179 

 ¿Quién fue el autor? ¿Qué lugar ocupa en la historiografía venezolana? ¿Son fiables las fuentes que utilizó? ¿Escribe como masón o como historiador?¿Está ubicado dentro del contexto de la historia de la masonería?¿Se puede hablar de su historia de Carúpano como una historia regional?

Estas serían, a grandes rasgos, las preguntas que habrán de formularse los estudiantes que se acerquen a su extensa obra conformada por treinta libros. Aquí nos limitaremos a revisar su capítulo sobre los orígenes de la masonería en Venezuela. Aclaramos que nos referimos a la masonería como una institución que ha hecho vida pública en Venezuela, no a los grupos de conspiradores o mafias políticas que la teoría de la conspiración ofrece como alternativa cuando no encuentra mejor forma de explicar lo que no está capacitada para interpretar.  
Bartolomé Tavera Acosta 
(1865 1931)
Bartoomé Tavera Acosta fue un escritor y periodista estudioso de temas relativos a la  historia venezolana, etnología, lingüística, espeleología y geografía; funcionario del gobierno de Juan Vicente Gómez, admirador del nacionalismo de Cipriano Castro quien ingresó en la política durante la Revolución Legalista.

En el prólogo de la segunda edición de la obra señalada que fue realizada durante la conmemoración del tercer centenario de la ciudad de Carúpano, el profesor José Luis Salcedo Bastardo, sintetiza las motivaciones recurrentes en Tavera: la raza, la tierra y los héroes.

En ese décimo capítulo de su Historia de Carúpano enuncia las primeras logias masónicas (1814 1892), Tavera comienza hablando de una supuesta primera logia fundada por Francisco de Miranda en 1811 con el nombre de Colombia. Como ya sabemos que las investigaciones históricas posteriores hechas por los historiadores masones serios descartan la iniciación masónica de Miranda, debemos tomar en cuenta que desde la segunda década del siglo XX comenzó a difundirse en los medios masónicos, lo que sería la Masonería Mirandina, instaurada por el doctor José Tomás Uzcátegui cuando ocupaba el cargo de Gran Maestro en 1950.

La segunda idea que trata el texto está destinada a entrar en desacuerdo con escritores masones quienes otorgaron carácter masónico a las reuniones secretas que se realizaban en la Quinta de los Bolívar en Bárcenas, casa de campo de los Bolívar Palacios y Blanco en las riberas del Guaire. El autor se muestra crítico al diferenciar las reuniones políticas destinadas a conspirar en pro de la independencia política, con mucho distanciamiento con respecto a las tenidas masónicas. De allí se infiere que hasta 1931, los masones tenían como fecha de inicio de las actividades masónicas venezolanas la fecha de 1808, la cual había sido proporcionada por José de Jesús Castro en 1856. Es la obra de Jorge Ricardo Vejarano, la que lo lleva a pensar en esas reuniones como meros "conciábulos de confabulados políticos", mas no como tenidas masónicas. Probablemente no conoció todo el trabajo de Asciclo Valdivieso Montaño donde el historiador masón manipuló las citas de José de Jesús Castro para crear la mitografía de la masonería conspirativa. Estaría preparando este texto la imprenta cuando Valdivieso creó un nuevo origen de la masonería venezolana en las mazmorras para los presos políticos de La Guaira. Aventura historiográfica que todavía goza de gran popularidad entre los masones venezolanos que todavía desconocen la realidad histórica de su institución.

Otra afirmación que Tavera suministra, y que fue derribada posteriormente por la documentación masónica lo constituye la antigua creencia de que Bolívar había sido iniciado en la hipotética logia gaditana de los Caballeros Racionales. Hoy sabemos que la vinculación del Libertador con la Orden se limitó a París, después que había cumplido los 21 años, edad que tampoco durante su estadía en Cádiz ostentaba.  

Seguidamente realiza un párrafo, con el cual trata de explicar la manía de los hermanos masones de su tiempo en pretender vincular a su fraternidad con los conspiradores de antaño. Me refiero a una cita del historiador Lino Duarte Level en su Historia Patria, Caracas, 1911 p. 272 donde dice textualmente: " Parejo con la Sociedad Patriótica, institución siempre al servicio de la dignidad humana bajo cualquier forma que se le pretenda ultrajar." Esta cita también ha sido repetida  por mucha literatura fantasiosa sin referir el origen, tal es es caso de Rumazo González y otros masones de su tiempo. Le faltó agregar después de su punto final, el punto y seguido así: ... Su secreto le hacía más temible, y en efecto, bien tuvo ramificaciones en las principales ciudades de la república. El espíritu innovador de la época se prestaba para los conciábulos ocultos, a los trabajos velados, y era una novedad que atraía, aquellas ceremonias que se decían pavorosas, y aquel carácter de héroes  y mártires que exigía á sus adeptos la masonería." Todavía la referencia masónica de Duarte no termina allí. Después de otro punto y seguido, la referencia que no completa Tavera continúa justificando a la institución reconociendo que no había hecho todo lo que se había idealizado a cerca de ella. Textualmente: " Si no hizo todo lo que entonces se esperó de ella, no puede negársele el mérito de haber establecido en sus logias la trinidad de los derechos del hombre y el juramento de odio eterno a los tiranos y a la tiranía, a la vez que se unió a los hombres de ideas liberales y de buena voluntad." El texto continúa con un punto y aparte con respecto a la masonería. Pero nos llamó la atención del porqué Tavera no hizo la cita completa. Simplemente citó lo que consideró útil a su argumento. Dejemos para una reseña aparte el punto de vista de Duarte Level y otro de Heredia, menos conveniente para Tavera, porque Heredia no incluye entre los hombres distinguidos por su ciencia y probidad. Está narrando los acontecimientos del año 1811, desde la celebración del primer aniversario del 19 de abril al 5 de julio de 1811: "Las elecciones se hicieron con perfecto orden y ´por influjo del clero,(dice Heredia) y de los propietarios juiciosos recayeron casi generalmente en los hombres más distinguidos por su ciencia y probidad, aunque no se pudo evitar la entrada de Miranda y otros semejantes" (Duarte p. 273)

No pudieron evitar que entraran personas carentes de probidad y de ciencia. Ese era el concepto que de Miranda manejaba el secretario general del gobierno de Guzmán Blanco, el general Lino Duarte Level. Por algo transcribe la cita de Heredia. Definitivamente, los masones del siglo XIX no eran mirandianos. El culto al héroe prototipo masón que encarna Miranda proviene de otras fuentes posteriores, vinculadas a la aparición del archivo de Miranda y al distanciamiento de los neocolonialistas con respecto a los próceres conservadores que llevaron la parte política de la lucha por la independencia. Son los mismos que no ven la explosión social ni las causas sociales de la violencia política que imperó durante el siglo XIX.

Continuaremos revisando la percepción de Tavera sobre los escritos de otro historiador masón: Asciclo Valdivieso Montaño, a través de este interesante capítulo de la Historia de Carúpano, necesario para la comprensión de lo que será la historia de la masonería venezolana. La referencia a Valdivieso está vinculada  a la existencia de la logia Colón, de Caracas donde le hicieron cargos al general español Pablo Morillo según una referencia del general Manuel Landaeta Rosales. Este asunto de Morillo fue tomado en cuenta posteriormente por el historiador Nicolás Navarro. De esta logia, probablemente una logia militar heredera de los regimientos que pelearon junto al Duque de Wellington para expulsar a los franceses de España. Esta debió ser la masonería militar donde se podrían hacer el típico cargo que le hicieron a Morillo. Lo breve de esta referencia posiblemente se debe a que tendrían que explicar porqué si el objetivo de la masonería era la independencia, entonces cómo explicar la presencia de masones entre un ejército y unos políticos que luchaban por preservar los derechos de la Monarquía. Lo que nos llama la atención es la facilidad con que dice que en 1821 cambió el nombre por el de logia Unión. Una continuidad histórica que por supuesto carece de todo sustento documental y ni siquiera de tradición oral. 

De igual manera procede con la explicación de una logia formada por el capitán de un barco estadounidense en Carúpano, que en tres meses dejó establecida una logia que llevaba el nombre del barco. Nos interesa el dato porque abre la posibilidad de verificar en la historia de la Gran Logia de Vermont, la afiliación de esta logia Patria N 890 en el año de 1814. Es necesario detenerse en la cronología histórica estadounidense o revisar la historia de la masonería estadounidense para hacernos una idea cómo funcionaba el proselitismo masónico en 1814, y su posible relación con las logias de nuestro país.


En el siguiente párrafo ubica la existencia de la logia Concordia de Angostura en 1818 por James Ambrose, capitán de otro barco y de corta permanencia en la ciudad. Hace más de veinte años nos topamos con la misma referencia que ofrece el autor. Lo que tenemos fichado de entonces es que el coronel Gustavo Hippisley afirma haber asistido a la iniciación del general Montilla en una logia que se reunía en la casa de un comerciante de apellido Hamilton. Fue él quien envió la traducción del discurso de Angostura de Simón Bolívar a la prensa londinense para contribuir al reconocimiento de la nueva nación que se constituía en términos constitucionales y civilizados.


Según los datos recopilados por Tavera, para 1824 existían en Venezuela las siguientes logias:


Protectora de las Virtudes, fundada en Barcelona el 3 de mayo de 1822

Perfecta Armonía, fundada en Cumaná el 4 de noviembre de 1822
Unanimidad, fundada en La Guaira en abril de 1824
Libertad, fundada en Puerto Cabello en 1824
Virtud fundada en Carúpano el 27 de diciembre de 1824

Seguidamente ofrece nombres y apellidos de los iniciados en la mayoría de estas logias, con la excepción de la logia Protectora de las Virtudes de Barcelona y la logia Colombia de Caracas. Lo interesante de sus datos es que coinciden con el mismo vacío documental entre 1842 y 1853, fecha esta última que corresponde con los archivos masónicos venezolanos que hemos podido contactar.


De igual forma nos ofrece una lista de los nombres de los hermanos que ocuparon el cargo de Venerable Maestro, desde la fundación de cada logia, y durante los años que estuvieron activas. Estos datos pueden ser de interés para la construcción de los archivos electrónicos para la elaboración de la historia de dichas logias en el marco del proyecto de historia de la masonería venezolana.


Este capítulo será enviado a los estudiantes que lo soliciten. Manténganse en contacto con este Blog porque quedan algunos asuntos que informar con respecto al personaje y su participación en la historiografía masónica.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Galimatías de la Historia Eloy Reverón

Mostramos como ejemplo de galimatía al contenido de este discurso: 

 La historia de Venezuela está estrechamente ligada a la historia misma de lamasonería.”( Edgar Perramón en Kronos, N 2 Fundación Bulton: 2001) 

Denota, en primer lugar, una idea de subordinación. Vale decir, que para alguien que escriba en los términos de esta frase, la masonería es tan importante que Venezuela liga su historia a la de la masonería. El lector desprevenido sigue su lectura esperando que las próximas líneas le expliquen qué puede ser aquello tan maravilloso que, aún colocándose en una estatura superior a la historia de Venezuela, el autor la escribió con minúscula. Es de suponer que, según lo que refleja su discurso, el escritor piense que la importancia dela Masonería se debe a que desde tiempos primordiales la Orden de La Escuadra y El Compás, según expresa: 
Desde antes de la Independencia, la masonería viene jugando un papel importante en la libertad y progreso del país.



Espera que el lector le crea que la Independencia fue el resultado, no solo de la conspiración, sino desde unas reuniones secretas alrededor de  La Biblia, realizando rituales, o como señaló el masón grado 33, Perú de la Croix, en la página 49 de la edición de 1949 de su  Diario de Bucaramanga, que de paso, el Libertador Simón Bolívar le habló de los masones colombianos en estos términos: ...,  jugando con señas, morisquetas, palabras hebraicas, cintas y cordone (sic);que sin embargo los políticos y los intrigantes pueden sacar algún partido de aquella sociedad secreta, pero que en el estado de civilización de Colombia,…

Más allá del diseño de una matriz histórica de opinión, se trata de desmontar el discurso de la historia acomodada por la clase dominante, es una cuestión de historia veraz, en la medida que tratemos de acercarnos a ella, no de alejarnos. Del discurso se desprende una ideología que pretende pasar por alto, que la guerra de Independencia fue generada por un estallido social en medio de la crisis de autoridad de un imperio, cuyos rivales, los británicos, no estaban dispuestos a permitir que las colonias españolas quedaran en manos de su principal amenaza en Europa, los franceses de Bonaparte. 

Más que inocencia, no percatarse de estos detalles, es olvidarse del contexto histórico internacional del asunto que nos ocupa. En tal sentido, no sería descabellado pensar que las potencias apoyaran solapadamente a miembros de estas cofradías, sobre todo después de 1817, con el objeto de asegurar su presencia en las nuevas naciones que formarían fomentando la división de nuestra nación sudamericana, como la llamaron Miranda, Antepara, J.P. Viscardo y Guzman, y luego Simón Bolívar. Sin embargo, el autor de esa frase no tiene que ser historiador para saberlo, pero pensar que la Independencia trajo libertad y progreso, sabemos que no es cierto porque significó décadas de guerra. Fueron cien años de guerra y de violencia, y la esclavitud la abolió un masón, no la Masonería. Solo que José Gregorio Monagas firmó el decreto de liberación de esclavos, cuando ya era más barato alquilarlos que comprarlos. Fueron razones económicas,no filantrópicas. La filantropía fue la escusa.

 Es necesario recordar el discurso de Juan Vicente González para apreciar la gran frustración de los primeros hombres de letras que se dedicaron a gravar los anales de la historia patria, la gran frustración que expresaban. Por tal razón, resultan aventuradas semejantes palabras en pleno siglo XX; sobretodo porque no  señaló el fundamento, el origen de semejante afirmación. Cabría preguntarle: ¿Un papel importante en cuál libertad y el progreso de cuál país?. Aunque estuviera convincentemente sustentada esta idea, y que hubiera sido en el entre línea del discurso, denota una concepción de la historia muy peculiar, por no decir descabellada. Aparte de que el autor, no es conocido por investigaciones históricas o actividades académicas en esta especialidad, eso no justifica que no pueda pensar que la independencia de Venezuela trajo una ruina y un endeudamiento tan grandioso, que la deuda la vino apagar el general Juan Vicente Gómez, con los primeros cobros de la renta petrolera. 

Que la Independencia trajo de todo, menos libertad y progreso. En todo caso sería hasta un punto a favor de la institución a la que hace proselitismo, la Independencia fue un proyecto muy violento y poco pacífico para obreros de la paz. Ahora si me dice, que el gobierno británico, realizó esfuerzos, financió conspiradores,otorgó préstamos y armó a los herederos de los colonos de América hispana, para debilitar a sus rivales en el comercio internacional. Es otro asunto, sin embargo, habrá que sustentarlo para escribir con seriedad.

Caracas 7 5 2008 (versión revisada e ilustrada)

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domingo, 4 de noviembre de 2012

A New Encyclopaedia of Freemasonry by Eloy Reverón

Arthur Edward Waite (1857 1942) es un pionero de la investigación psíquica en Londres, 1874. Además de la interesante Encycopedia de la Francmasonería (Ars Magna Latomorum) este incansable investigador dedicó largas horas de su juventud a investigar en la biblioteca del Museo Británico sobre el tema de las ciencias ocultas. En 1891 ingresó en la Hermetic Order of the Golden Dawn u Orden Hermética del Alba Dorada. Escribió sobre el Tarot y sobre la historia de la hermandad de los Rosa Cruz. En 1901 ingresó a la masonería.
   


viernes, 23 de diciembre de 2011

J. P. Reyes Zumeta, por: Eloy Reverón

En 1929 fue electo José Policarpo Reyes Zumeta para ocupar el cargo de Gran Maestro, algo así como representante ejecutivo o presidente de la masonería venezolana. Es autor de una obra masónica de considerada seriedad. Criba, es una respuesta intelectual e histórica a la crisis vivida por la unidad masónica venezolana expresada a través del cisma masónico de 1956. Ofrece algunas pistas sobre las crisis masónicas de la Venezuela del Siglo XX, las cuales precedieron a la más conocida que termina  separando de la sede principal en el Gran Templo Masónico de Caracas ubicado entre las esquinas de Jesuitas y Maturín. A fin de cuentas es la única Gran Logia que se reúne regularmente.
Tal como lo expresa el subtítulo, es una (agrego) valiosa, contribución al análisis de los problemas que confronta la masonería venezolana. Fue editado en Maracaibo en agosto de 1965.
Contamos con una copia que donara, don Manuel Batista Nava al Instituto Venezolano de Estudios Masónicos, por allá en la década de los ochenta, cuando generosamente dedicó buena parte de su valioso tiempo a conversar con el autor, para darle luces sobre la tesis que preparaba en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela sobre la historia de la masonería venezolana.
Reyes Zumeta presenta una serie de acontecimientos que habían conmovido las bases seculares de la Gran Logia de la República de Venezuela en su sede metropolitana.
En la próxima entrega explicaremos en que consiste, a juicio de J.P.R.Z., la defectuosa y anacrónica composición orgánica del cuerpo directivo de la Orden para Venezuela, de igual manera revisaremos por separado, las tres secciones en que divide su trabajo: Orígenes Masónicos; La Historia; La Obra.