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sábado, 26 de noviembre de 2016

Para una erótica latinoamericana de Enrique Dussel Eloy Reverón

Penetrar una cultura es imponer un pensamiento único, hecho logrado a través del miedo perpetrado a través de las pólvora, el arcabuz, la lanza, la espada, el caballo, y del jinete blindado con el rostro cubierto con mayas de acero. 



Toda la tecnología de punta, disponible a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, al servicio de la voluntad de poder de dos reinos que se convertirían en el Imperio donde nunca se pone el Sol. Matando a los hombres y preñando a las hembras para crear los señoríos de la cepa hispana. Multiplicando los siervos entre sus propias descendencias.

Esto es una panorámica general de lo que esencialmente aconteció en Indias, o en lo que hoy llamamos Indoamérica o América Hispana, y mejor aún, como dijo por primera vez Francisco de Miranda: Nuestra América. La erótica latinoamericana es el hecho primordial que serviría como telón de fondo a la reflexión presente en el libro que recomendamos.

Enrique Dussel descubre la realidad oculta en la cotidianidad de la dominación. Ilustra la implantación de un sistema de creencias a través de la violencia engendrada desde una acción de conquista que permutó en voluntad de poder. Continúa elaborando su interpretación dialéctica de una erótica que se ha pretendido presentar como la natural y científica del varón y la mujer, una sutil forma de dominación que sigue presente entre nosotros.

Por otro lado avanza el autor en la descripción de los momentos esenciales de una meta- física erótica que partiendo de la realidad latinoamericana se presenta como superación de la dialéctica totalizadora.

Nos hace pensar en el encubierto papel de un discurso cuidadosamente elaborado  para justificar el hecho concreto del sometimiento para dominación colonial, y aún, el control de las neuronas de la sociedad neocolonial, y en la forma como ha perdurado este vector de la fuerza de dominio colonial debido a su sistemática elaboración y la ingenuidad de la gente. 

Esta obra está dirigida a la mujer latinoamericana en la búsqueda de los argumentos que fundamentan su dignidad en la búsqueda de su liberación en el proceso de construcción de una sociedad de amor, tanto a nivel erótico como de justicia. 

Para pensar cara a cara al varón y la mujer en un mundo dependiente y apreciarlos en su justa dimensión al considerar la infravaloración de que ha sido objeto la mujer en esta sociedad machista y su perspectiva liberadora.

Para el dominador, la totalidad es un concepto donde el dominado queda excluido por estar impedido a ser considerado como "el otro", aquel a quien no se le permite ubicarse en frente. La independencia implica abandonar la opresión. Esta actitud es considerada por el dominador como algo inconcebible. La cultura de la dominación tiene como norma considerar subversivo y sujeto a represión. En el caso latinoamericano la mujer es un ser dominado por otro, igualmente sometido. 

La erótica latinoamericana es uno de los espacios donde Enrique Dussel aborda el tema de la liberación de la mujer y nos ayuda a construir una perspectiva histórica del problema feminista. 

Plantea el sentido de la erótica simbólica en primer término para luego abrirse en el señalamiento de los límites de la interpretación dialéctica de la erótica y la descripción meta-física del erotismo.

Comenta y nos hace reflexionar sobre la economía donde el varón enfrenta la naturaleza para ponerla al servicio de su pareja en la tradición remota, pero que la técnica y su incremento en la vida cotidiana trae un nuevo cara a cara que iguala dicha relación donde perdura la cultura como obra de la económica de la erótica, y en el siguiente capítulo nos explica exhaustivamente que la existencia del pro-yecto erótico, por su propia totalización, adquiere el significado de la alienación de la mujer en nuestra sociedad machista, en contrapartida de la bondad del Otro como proyecto alternativo donde perdura la caricia humana extensiva a los críos como intención pedagógica después de la gratitud expansiva en la caricia ética y fecunda. Pero a cambio, el fetichismo de la familia aristocrática latinoamericana, heredera erótica de los conquistadores transformada en una institución machista de los burócratas hispanos, criollos, encomenderos donde se acepta el apareamiento con la INDIA, la utilización erótica de la mujer pobre y hasta con la prostituta como algo aceptable. Para cerrar con broche de oro con la moralidad de la praxis de liberación erótica mediante el análisis y reflexión del contenido simbólico del tango Margot, donde esa erótica de la dominación ilustra con mejor claridad toda la hipocresía de esta supuesta monogamia.



viernes, 25 de noviembre de 2016

"La Primera Calle de Caracas I" por Eloy Reverón

Los primeros caraqueños llegaron navegando desde Paparo por el río Tuy hace más de 15 mil años. Eran los Mariches y los Taromainas o Toromaymas, entre las familias más numerosas. Los primeros llegaron hasta la fila que se encuentra en la falda del pico más alto del Guaraira Repano o Guararia Repano, conocido como lugar sagrado del piache Naiguatá. Aunque el cronista J.E.Montenegro no incluye al Naiguatá en su relación. Los excursionistas sabemos que la Fila Maestra está estrechamente ligada a la cadena montañosa.   
La cuenca del Guaire, según dato suministrado
por el profesor Oscar Rapetti, ocupa un espacio
geográfico de 74.000 kilómetros cuadrados 

Los Toromainas subieron hasta la cima de las montañas donde se forma el Guaire en un lugar conocido como Las  Adjuntas donde se juntan el río Macarao y el río principal que baja de los Teques, conocido ahora como el río San Pedro. Las cuencas del río Guaire y el río Tuy fueron el hogar de toda esa gente que después de la llegada de los españoles se fue mezclando con los invasores. Caracas responde a esa cultura milenaria que se estableció a lo largo y ancho de los ríos y quebradas. La colonialidad del poder intentó cambiarle el nombre por el de Santiago de León, y la cultura de resistencia popular impuso el recuerdo de Caracas. 
La Caracas hispana se guarneció entre los ríos
Caroata y Catuche, en los extemos oeste-este
Al sur El Guaire y al norte, en el extrecho de los dos ríos
el camino de Sanchorquiz

Su calle más antigua, que no debemos confundir con la primera calle de Caracas, corresponde a un milenario sendero que comunica el Valle de Caracas con la población de Macuto. Está ubicado en una loma que divide las aguas que se vierten en el Río Anauco y las que fluyen sobre El Catuche y la quebrada de Punceres.
En la tradición de Manuel Landaeta Rosales fue evocada como el lugar del heroico don Alonso Andrea de Ledezma. Este ingenioso hidalgo protagoniza un mito fundacional de la ciudad de Caracas donde figura como un valiente que enfrentó solo a los piratas ingleses en su célebre defensa de Caracas en 1595. De la cual nos ocuparemos en la próxima reseña.

El lugar del lance es una loma donde se inicia la vía que hoy se conoce como calle Norte 13. Atraviesa el espacio comprendido entre la primera calle que se encuentra al cruzar el puente sobre el río Anauco que establece el límite entre la parroquia San Bernardino y San José. 
En la parte superior izquierda se aprecia
la arboleda de eucaliptos identificada
por los excursionistas como La Zamurera
La avenida Panteón está ubicada en la entrada de la Quinta Anauco (La Casa Grande de la Hacienda) al entrar a lo que fue la antigua hacienda de San Bernardino.
Podemos ubicarla por la segunda  salida de la Avenida Boyacá situada frente al semáforo del Hospital de Clínicas Caracas, al cruzar el semáforo, al finalizar la pendiente está un Samán, al pasar la entrada del barrio Los Erasos, se puede apreciar a mano derecha una reja con una calle empedrada. Esa es la entrada del museo de Arte Colonial, antigua Hacienda del marqués del Toro. Residencia donde se alojó Simón Bolívar durante su última visita a Caracas en el años 1827.   


No debemos confundir a la Primera calle de Caracas, con la calle más antigua que la ciudad, vale decir el camino de INDIOS hacia Macuto el cual discurría por la vega oeste del río Anauco, por donde el pirata inglés sorprendió a la seguridad y defensa de la ciudad. Hoy avenida sur 13. La primera calle y la más antigua justamente tienen su intersección en la costa este del río Anauco, cruzando el puente de la Panteón. Salimos de la Estación Metro Parque Carabobo, y caminamos hacia el norte, lo podemos identificar porque al fondo se asoman las colinas del pico Ávila en el Guaraira Repano o Guararia Repano.
La entrada está poblada, no es la excepción
de poblada a la orilla de los manantiales
Así ha sido desde la Carcas milenaria
de los Toromainas.
También suele pensarse que la primera calle es la que concluye en la Puerta de Caracas, entrando por el antiguo camino de los Españoles identificado como camino de Sanchorquiz. 
La avenida norte sur se convirtió en una calle que conducía a los transeúntes desde esa avenida Panteón hasta después de cruzar la avenida Universidad frente al parque Carabobo, donde se encuentra la salida de la estación del Metro de Caracas denominada Parque Carabobo. Los "viejitos de La Candelaria" la rebautizaron como la 5ta avenida por ser la calle más transitada de la zona. Esto no es fortuito, las calles y las ciudades tienen un "alma".

Una vez que los transeúntes y conductores tienen visualizado el espacio geográfico que vamos a historiar podemos decir que entre ese trayecto que conduce desde esa esquina de Brisas de Gamboa en la avenida Panteón, bajamos hacia el sur por la esquina de la Esmeralda, le siguen Mirador, Avilanes y Candilito. Allí cruzamos la avenida Urdaneta visualizamos la estatua ecuestre del prócer zuliano en la plaza del mismo nombre. 

Bajando unos escalones nos encontramos frente a la plaza y la Iglesia de La Candelaria. La esquina sur oeste conocida como de la Cruz de la Candelaria precede a la esquina de Miguelacho y seguidamente nos encontramos en la esquina de la Misericordia a la cual identificamos con la avenida Universidad y el también citado parque Carabobo.
El parque Carabobo sustituyó a la Casa de la Misericordia
y al cementerio del Este.

Dice la tradición que las calles están impregnadas por un egrégor o egrégora. La palabra viene del griego y se traduce generalmente como el alma colectiva. Egregoroi significa estar despierto, consciente, en vela o alerta. Podemos entonces reproducir una serie de instantes en el Túnel del Tiempo para identificar ese espacio que hoy forma parte de nuestro ajetreo cotidiano, de nuestra alma colectiva.
Entrada del callejón Anauco,
Posible lugar de entrada de los Piratas
Ese sendero que concluye en un punto por donde estuvo ubicada una entrada de la ciudad. La que se identifica como Primera Calle en el  plano de la ciudad de Caracas, fechado en 1810, está justo en ese puente sobre el río Anauco que unía a la ciudad con el campo a través del sendero que llevaba a la casa grande del Marqués del Toro, un paseo campestre para los caraqueños de entonces. 

En tiempo de los Toromainas o INDIOS Caracas es una fila que establece una frontera natural entre la cuenca del río Anauco y la del Río Catuche. Para los INDIOS estos espacios eran sagrados porque constituían la fuente de su vida. Las vegas de los ríos y quebradas donde discurrieron más de quince mil años de cultura. Donde curiosamente también se fueron formando los primeros barrios caraqueños.
Esto es lo que queda del majestuoso río Anauco
2016 
A comienzos del siglo XVII, esta calle pierde preponderancia porque el camino que conduce a Maiquetía desde la puerta de Caracas en la parroquia La Pastora fue ampliado y empedrado bajo la gestión de gobierno de la Provincia de Venezuela, don Sancho de Alquiza, y que en su memoria solía llamársele el camino de Sanchorquiz, por apócope de su nombre y apellido. Esas cuatro leguas empedradas por la mano de obra India tienen otro espacio en el Túnel del Tiempo.

Este camino de los Guaicamacutos fue reseñado por un antiguo vecino de La Candelaria, Manuel Landaeta Rosales, de quien lo transmitiera para nosotros, otro vecino de la Esquina de Miguelacho, el doctor Miguel Santana Mujica (1928-2009), quien solía decir que en la parroquia de La Candelaria debía de existir una estatua para la memoria de Manuel Landaeta Rosales (1847-1920). 

El relato de la calle está vinculado a la historia de la seguridad y defensa de la ciudad. Eran los días finales de mayo del año 1595 cuando llegó a Caracas la noticia de la presencia de los capitanes piratas Amías Preston y Georges Sommers merodeando por la Isla de Puerto Santo al norte de las Islas Madeira ocupada por viejos soldados a quien los reyes de Portugal se las habían otorgado en premio a sus servicios a la Corona, y que estos mismos saqueadores habían sitiado recientemente a Cumaná.

El 17 de mayo anclaron en la isla Los Testigos, pero fue entre los días 20 y 21 de mayo que habían atrapado a cuatro españoles y a sus esclavos negros para llegar a altas horas de la noche a las cercanías de la población de Cumaná, a la cual no pudieron llegar sino hasta el amanecer por lo agitada que estaba la marea.
Pinaza nave indispensable para maniobras de corso y piratería
(Herejes en el Paraíso: Georget-Rivero 1994)
Acercadas las horas del medio día, dos veleros tripulados por unos filibotes o filibusteros de la población Middelburgh, Países Bajos, se les acercaron al ver que estaban anclados y enviaron sus esquifes al almirante. 

El tema es que avisada Cumaná de la presencia de Emias Preston se replegaron a las montañas con todas sus pertenencias y ofrecieron un rescate razonable a los piratas si decidían no quemar ni saquear la ciudad. Así lo hicieron, cobraron y se marcharon, no sin antes tomar tres carabelas a las cuales les quitaron las provisiones consistentes en algunas tiras de tocineta, algo de maíz y trigo de Guiny.

Los piratas conocían nuestra costa como de los “Caracos, en el camino de S.Iago. Esta es una maravillosa tierra alta, tan alta como el pico de Tenerif.”(Georget-Rivero. P. 156) 
En esta obra magistral, los historiadores
Henry Georges y Eduardo Rivero    
refieren documentos que desmitifican
la leyenda fundacional del
Caballero de Ledezma 

Robert Davies, uno de los hombres de la tripulación describió la llegada dificultosa por lo picada que estaba la mar, pero encontraron un arroyo contra el fuerte al cual pudieron acceder mediante un bote. Tomaron el fuerte sin mayor resistencia, luego entraron al bosque y pudieron llevar al comandante del fuerte quien les dijo que ya en Caracas sabían de su presencia en la costa, y que el camino hacia la ciudad era muy peligroso para el invasor porque habían construido un fuerte barricada en lo más alto de una colina donde el camino no tiene más que 25 o 30 pies de ancho y bosques tan tupidos que eran impenetrables. Los piratas se acercaron al camino y pudieron verificar la información que le había suministrado. El comandante se veía un hombre débil y mayor como para obligarlo a subir por el camino de INDIOS que le había revelado su existencia. Así que acudió a uno de los castellanos que había capturado en las carabelas de Cumaná, quien ofreció guiarlos por cualquiera de los dos caminos si le dejaban luego en libertad, lo cual le fue concedido.

Así fue como se inició la primera aventura de invasión a la ciudad de Caracas y la primera leyenda heroica de su defensa...

En la Próxima entrega:
El Quijote caraqueño diez años antes
del Quijote de Cervantes 

sábado, 8 de marzo de 2014

Raiz Histórica de la Masonería en Venezuela de Celestino Romero (II) por Eloy Reverón

En la presente entrega revisaremos los textos de Celestino Romero. Vamos a revisar qué tan reales son estas raíces y qué tan históricas. 

La primera consideración que debemos hacer es pensar que don Celestino no fue historiador, sino un aficionado quien tuvo a su disposición un conjunto de documentos que reunió con gran amor a su institución.

Consideramos el hecho de que esta recopilación documental elaborada por el autor obedece a una seria preocupación por construir un pasado a la Orden. Está vinculado al sentido que le estaban dando a la historia sus contemporáneos. 


Para él el asunto se limita a reconocer los puntos resaltantes de la Masonería en Venezuela. Se centra en los tiempos de lucha, datos para deleitar y dejar un acervo para los futuros maestros masones.

El sentía que la Masonería caminó por los mismos senderos de la Independencia y da por sentado que la Gran Colombia es fruto de una mente masónica mucho tiempo llevada y prendida en Miranda.


Romero quiso contribuir a que "se clarifiquen los hechos y que todo masón sepa el origen y trayectoria de la masonería en nuestra patria".  Esto nos da pie para pensar que entonce los hechos no estaban claros, y el contribuye aportando elementos para tal fin.

Quiso dar a conocer tres puntos básicos vinculados a la Raiz Histórica de la Masonería en Venezuela. Nos ocuparemos en este espacio al primero de los puntos descritos.
Es apenas en el capítulo IV y en la página 58 cuando comienza dar cuenta del señor Cerneau como comisionado de la Gran Logia de Nueva York.  Después de una serie de relatos de escaso valor histórico nos centra en algo concreto en virtud de la organización de la Masonería bajo una dirección institucional como resultado del cese de hostilidades contra el ejército español a partir de 1823. 

Atribuye a Diego Bautista Urbaneja el liderazgo para fundar la Gran Logia de Colombia el 24 de junio de 1824. Y que la entidad fue constituida por "el comisionado especial, venido de los Estados Unidos de Norte América, don José Cerneau, quien trajo poderes para ello."

Nos llama la atención que agrupe una Gran Logia desde Caracas como Capital, cuando la capital de la Gran Colombia estaba en Bogotá. Además, en la lista no están registradas las logias que pertenecían a la zona de Nueva Granada, la Costa Colombiana o a Bogotá. La relación proviene de un documento, presuntamente firmado en 1841, el cual refleja en todo caso las logias que existían en esa fecha. 

Veamos entonces algo sobre Cerneau. La sombra histórica de este personaje se encuentra tras un velo de desconfianza. Existen razones para pensar que representaba poderes masónicos de la Gran Logia de Nueva York que le habían otorgado para emplearlos en La Habana. Al parecer la masonería cubana estaba organizada y no pudo imponerse con sus poderes allá. 

Celestino Romero le atribuye una importancia casi devocional, sin tomar en cuenta que en los diccionarios masónicos y en las publicaciones masónicas había sido sancionado por usurpación de poderes masónicos para conferir grados masónicos y reconocimiento internacional de los masones criollos en el Orbe masónico. Además era joyero, vendía las medallas e instrumentos metálicos para los rituales.

Es necesario buscar la correspondencia de Albert Pike sobre Cernau, y observar la situación de la masonería estadounidense en 1824. La mención que hace Vicente de la Fuente es terriblemente detractora.
Sabemos que es autor de una pieza considerable firmada por Cerneau Joseph con el título de  Senda de las luces masónicas (Su luz y sus Frutos), impreso en Nueva york, en la Imprenta de Kingslang & C.O. , en el año masónico de 5.821 (1821).
La Gran logia Publicó el BOLETÍN N 52,  en Caracas, fechado 30 de octubre de 1923. Reproduce la lista del joyero Cernau, quien vino como "Gran Comisionado", repartiendo el grado 33 en 1824, el original está en el Archivo General de la Nación, 

Papeles de José Félix Blanco, Tomo I, folio 298. No se trata de documento masónico alguno. Puede ser la copia donde le anotaron a Cerneau la lista de los notables para otorgarles el grado 33

sábado, 16 de noviembre de 2013

La Masonería por Charles Ledré


Más información Click
¿Qué es la Francmasonería?

La francmasonería se asigna los calificativos de "Filantrópica, filosófica y progresiva en esencia". Hay que distinguir la institución de sus adeptos. Al lado de espíritus de corto alcance, poco desinteresados e incluso perseguidores, encontramos hombres ilustrados, ávidos de justicia social e inquietos por la felicidad de los demás. Pero es la institución misma la que debe ser objeto de nuestro interés, y de un modo primordial, sus doctrinas, aunque no hayan aportado nada original - si exceptuamos algunos algunos masones "simbolistas" de nuestros días (Editada en 1958)-  al patrimonio intelectual de la humanidad.

Veremos más adelante que la masonería ha sufrido muchos cambios desde sus orígenes y que no representa en todos los lugares el mismo aspecto. Por ello hemos creído necesario en esta exposición estudiar la masonería bajo su aspecto histórico.

Deísta o "bíblica", ha dado impulso hasta el máximo, pero en distintas direcciones, a los principios del libre examen, de los que pronto se impregnó. En el curso de su historia observamos principalmente:

1.- Un esfuerzo continuo para mantenerse identificada con el pensamiento de los temas y costumbres institucionales más importantes de un protestantismo estrecho en un principio y después demasiado tolerante.
2.- Una propensión, sobre todo en ciertas obediencias(ceremonias), a la investigaciones "gnósticas" , preferidas a las creencias cristianas, que se extienden por medio de desarrollos tan  imprevistos como discutibles y que se esfuerzan frecuentemente en adaptar al espíritu laico de los tiempos modernos, así como fusionarlas en un compuesto filosófico, ritual e "iniciativo" más o menos secreto.
3.- Una tendencia cada vez más marcada hacia el puro racionalismo, la negación de lo natural, la indiferencia teórica con respecto a las religiones positivas y hacia la idea de que la razón humana es la fuente de toda verdad, medida de todas las cosas, y que debe gozar de una independencia absoluta.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Iniciación Masónica de Voltaire Eloy Reverón

Francia es quizás uno de los lugares del mundo donde la historia de la masonería cuenta con los más ordenados y completos archivos para bienestar de su memoria histórica. De allí que haya resultado difícil mantener con fundamento, las calumnias que los antimasónicos han elaborado en torno a los orígenes y fundamentos del secreto masónico, así como de toda una teoría conspirativa que estamos comentando en nuestros espacios en la red.
Del archivo de la logia de las Nueve Musas surge una investigación
interesante donde llegaron a reunirse personajes de la talla de Benjamín Frankin, a la cual se ha involucrado en una conspiración masónica en favor de la Independencia de los Estados Unidos. 
Nuestra reseña de hoy está orientada hacia el trabajo de Louis Amiable publicado en París en 1897 por Félix Alcan Editores, Une Loge Maçonnique D´Avant 1789 La R:.L:. Les Neufsceurs,  destacamos
dos capítulos donde nos cuenta  desde los archivos de la logia de las Nueve Musas de París y su relación con Luis XVI, así como la iniciación de Voltaire fue presentado a la logia por el Abad Cordier de Saint Firmin, hago énfasis en que era un sacerdote quien lo presentara. Pero lo que más nos llamó la atención de que Voltaire había cumplido ochenta y cuatro años de edad, pero debido al inmenso prestigio del filósofo, hicieron caso omiso al Landmark que proscribe la iniciación de ancianos.

En la imagen del investigador en cuestión, como pueden apreciar, está decorada con su collarín de oficial de la logia. Pero no se trata tan solo de un ilustrado masón que escribe un trabajo para su logia. Sus trabajos anteriores al que presentamos son escritos sobre la Constitución de la Gran Logia de Francia, el Antiguo Egipto y la Masonería, sobre el astrónomo Jerónimo Lalande fundador de la logia de las Nueve Musas, la misión de la Masonería y algunos otros temas relativos a la Revolución Francesa que han podido considerarlos como muy estimables y necesarios para el conocimiento de  la época.  




jueves, 22 de agosto de 2013

La Rebelión de los Masones por Eloy Reverón

La revista Elite , Caracas, fue constante con la masonería venezolana. En sus páginas fue publicado por primera vez en Venezuela el documento que certificaba la iniciación de Simón Bolívar en la Logia San Andrés de Escocia, de París. Ese documento puso en evidencia las fantasías masónicas de Jules Mancini y Alfonso Rumazo González, que aseguraban con su prestigio, la condición masónica de Simón Bolívar, inventando que había sido iniciado en una logia de Cádiz, cuando no había cumplido los 21 años.


Esta vez la célebre revista dio a conocer nuevas intimidades de la vida masónica venezolana en este número.


Es el periodista Víctor Manuel Reinoso quien se interesó por investigar el tema de los masones, tan solo unos meses después de llevarse a cabo en escándalo público protagonizado por los hermanos de la Escuadra y el Compás.


El periodista investigó sobre la historia de la masonería, y al parecer la única fuente que halló en aquel momento fue el Diccionario Enciclopédico elaborado por dos masones catalanes exiliados en Argentina huyendo de las persecuciones de que fueron objeto los masones españoles después de la Guerra Civil española.



Veamos lo que reprodujo al respecto:

Hasta este punto se refiere a una referencia más o menos generalizada de los orígenes masónicos. Con respecto a la historia de la masonería venezolana reproduce, más o menos los mitos que de costumbre, se han repetido tantas veces. Su fuente principal es el libro de Celestino Romero, Raíz Histórica de la Masonería venezolana, el cual, aunque es uno de los primeros intentos por hacer un libro histórico de la masonería venezolana, le falta mucha investigación sistemática para llegar a ser historia. Su importancia radica en que reproduce una serie de documentos, de los cuales algunos ya no existen, y de otra manera, ya no se conocerían.
Lo interesante de Víctor Manuel Reinoso, es que no se deja impresionar por los testimonios masónicos. Obsérbese como comienza el párrafo donde no se da por convencido de que Miranda hubiera fundado la Masonería en América.


De Víctor Manuel Reinoso, sabemos que es de origen chileno y que en 1958 publicó un libro de poesía titulado Elegía Furiosa, y en 1960 ya trabajaba para El Nacional, de Caracas.

En este espacio les vamos a colocar algunos enlaces donde hemos desmontado algunos de las falsas creencias que sobre el pasado de la institución se han tejido a través del tiempo. Vuelva a visitar este blog pronto, aquí vamos a colocar los enlaces hacia datos más precisos sobre los orígenes de la masonería en Venezuela.

lunes, 1 de julio de 2013

Reseña bibliográfica de "Influjos Masónicos en la Instauración del Matrimonio civil en Venezuela de Eloy Reverón" por Miguel Santana Mujica

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
OBRA: INFLUJOS MASÓNICOS EN LA INSTAURACIÓN DEL MATRIMONIO CIVIL EN VENEZUELA (1867 1873)
AUTOR: Eloy Reverón García
(Patrocinada por la logia Andrés Bello N 33)
Caracas, 1990
Comentarista: Miguel Santana Mujica

Un francmasón, José Ruiz, venía de Barcelona, llegó a Barquisimeto, donde los hermanos de la logia Estrella de Occidente N 55, lo protegieron por estar gravemente enfermo. Visitado por el sacerdote Andrés Domínguez, le requirió que abjurase de sus creencias para poderle dar los últimos sacramentos; y al morir, le negó la autorización para enterrarlo en el cementerio de la ciudad. Trágico episodio. La aiglesia controlaba el registro de los estados civiles y el uso de los cementerios, ocurriendo, aunque con menor incidencia que en otros pueblos latinoamericanos, un suceso que se presentaba regularmente desconociéndose los matrimonios, nacimientos y defunciones de quienes no eran católicos, con graves perjuicios para esos núcleos y personas, así fueran una minoría.

Del análisis de estas situaciones a nivel de Gran Logia, en Caracas se promovió que los talleres del país, estudiaran dichas situaciones e iniciaran una campaña, escribiendo con sus propias reflexiones, al congreso nacional, planteando que se estableciera en el país un registro civil en manos del propio Estado, para que se ejerciera con imparcialidad, concretizando el derecho constitucional de no ser discriminado por razones religiosas o de creencias. No todos los talleres lo hicieron. En la obra de Reverón, se estudian y se copian párrafos de las comunicaciones logiales, de los que se ocuparon del asunto, que reposan en el expediente de este problema existente en los archivos del Congreso, apuntando la diversidad de los planteamientos, aunque buscasen la misma finalidad.

Esa gestión que podría tenerse como una de las primeras manifestaciones del derecho a peticionar frente al Congreso Nacional, fue llevado a una comisión, la cual no consideró procedente el planteamiento, resultado infructuosa la gestión masónica. El autor lo tiene como un ejemplo de lo que puede concebirse como la acción externa, que deriva de la actividad de la masonería en nuestra colectividad.

Se tuvo que esperar la presencia de Antonio Guzmán Blanco en el Poder para que dictara el 2 de enero de 1873, las disposiciones que llevaran al control de los actos, referentes al estado de las personas, a oficinas del propio Estado, instituyéndose el registro civil de esos actos, que si bien no tenían libros en el registro público, todavía eran controlados por la Iglesia Católica. Así se dio vigencia en esa área, al principio constitucional de no discriminación por razones religiosas o de creencias. Fue una evolución necesaria, que encontró por supuesto, la discrepancia de quienes la ejercían en desmedro de la no discriminación, aunque apuntamos que los casos eran contados, ya que en el país una serie de factores hacían tenerse un clero liberal, inclusive algunos de ellos militantes activos en la masonería y su labor benéfica, especialmente.

Este trabajo de Reverón García, es una mejora de su ponencia al VI Congreso de Historia, realizado en Caracas en 1988, donde cuatro historiadores del país, presentaron trabajos sobre la presencia de la masonería en los procesos iniciales de la independencia y de la república.

Conocíamos el trabajo de Juan Bautista Ascanio Rodríguez, abogado masón grado 33, bajo las iniciales de JBAR denominado "Código Civil de Venezuela - apuntes y documentos para la historia del registro civil" que habíamos leído al ser reproducido por la revista masónica Mediodía,  (tercera época, año 2 n 4 de enero de 1983) que enfocaba con estilo propio del abogado, atribuyendo el inicio de la campaña logial al taller de Puerto Cabello, la gestión que ahora comenta Reverón teniendo en manos el legajo de nuestro congreso, donde constan las peticiones de las logias, que le permiten realizar un interesante análisis de las solicitudes, algunas de ellas de mucho fundamentos y otras de irrisorios alegatos, desviados de su eficacia.

Es de observar , aunque este punto no ha sido desarrollado por nuestra historiografía o por lo menos no la hemos leído nosotros, que el influjo del positivismo francés, con el trabajo de Conte que algún hermano trajo a la logia de Barcelona, recibió la atención y formó el pensamiento de hombres como Laureano Vallenilla Lanz, Lizandro Alvarado, Rafael Villavicencio y otros intelectuales que bebieron ese influjo doctrinal en los talleres, que aclaraba la tendencia creacionista, para darle paso al evolucionismo y vigencia de la ciencia, que en materia de derecho, llevó a la generación que había actuado creando el poder judicial y los procedimientos comunes, como el licenciado Aranda, el poeta legislador Rafael Agostini, el comentarista Francisco Marcano Rodríguez y otros, a la firme creencia de los positivistas que vieron en el traslado de legislaciones extranjeras , en especial la francesa, como la forma de mejorar estos pueblos. Creían firmemente que una norma copiada de un país más adelantado provocaría en nuestras atrasadas realidades avances y progresos, con cambios en las costumbres sociales. Ha costado mucho superar en nuestra realidad tal mitología, herencia de ese positivismo que desconocía en materia de legislación, los mismos aciertos que debía aportar la sociología y el pensamiento del Libertador.

El tiempo ha dado la razón a los que participaron en la discrepancia procurando colocar los registros civiles en las manos imparciales del Estado y no en sectores religiosos que puede autorizar a sectarios, aunque pocos en nuestra realidad como lo apuntamos, a que excluyeran a las personas por sus creencias. Hoy, reconocido como un derecho humano a nivel universal, el no ser discriminado por sus creencias.

Podemos ver este episodio como el fruto equivocado del sectarismo y con las variaciones canónicas y el espíritu de lo ecuménico, podría ser oportunidad para la acción conjunta de quienes, respetando sus creencias, se unen para favorecer las partes menos favorecidas de la población. Precisamente, en materia de identidad de las personas se presentan densos sectores poblacionales que son privados, por razones de costos de operación, de las  ventajas de una sólida identidad. Hasta se puede registrar que los costos elevados de ciertos actos civiles, entre ellos el entierro, los lleva en zonas marginales, a enterrar sus propios cadáveres. Y cientos, mejor, miles, de niños nacidos en el país, no logran obtener su identificación, cerrándoseles el camino a la educación y a las ayudas sociales. Por tanto, existe un enorme campo de acción para los sectores progresistas del país, sea accesible a todos los habitantes del mismo, sin que sus condiciones socioeconómicas sean impedimentos para lograr su pleno reconocimiento, siendo discriminado, ya no por sus creencias, sino por su posición en las zonas de pobreza crítica.

El trabajo de Reverón García aporta a los estudiosos, nuevos datos para conocer los orígenes de nuestros mecanismos que estructuran la legalidad necesaria que debe recibir la población, con fluidez y claridad, extensión y eficacia, para hacer posible la vigencia del estado de derecho y un claro ejemplo que la gente común y sus organismos deben ejercer el derecho a peticionar.

Por último, es de apuntar que toda esta polémica es silenciada en la obra inacabable de la Facultad de Derecho que viene comentando el Código Civil y que ha debido registrarse en el comentario del artículo 45. Solo se atienen al debate de los Códigos civil del 22 y del 42. Opera el silenciamiento del influjo masónico en la formación de nuestra legislación.

Miguel Santana Mujica, Caracas, abril de 1991.