Recibe por email cada actualización de este blog

sábado, 8 de marzo de 2014

Raiz Histórica de la Masonería en Venezuela de Celestino Romero (II) por Eloy Reverón

En la presente entrega revisaremos los textos de Celestino Romero. Vamos a revisar qué tan reales son estas raíces y qué tan históricas. 

La primera consideración que debemos hacer es pensar que don Celestino no fue historiador, sino un aficionado quien tuvo a su disposición un conjunto de documentos que reunió con gran amor a su institución.

Consideramos el hecho de que esta recopilación documental elaborada por el autor obedece a una seria preocupación por construir un pasado a la Orden. Está vinculado al sentido que le estaban dando a la historia sus contemporáneos. 


Para él el asunto se limita a reconocer los puntos resaltantes de la Masonería en Venezuela. Se centra en los tiempos de lucha, datos para deleitar y dejar un acervo para los futuros maestros masones.

El sentía que la Masonería caminó por los mismos senderos de la Independencia y da por sentado que la Gran Colombia es fruto de una mente masónica mucho tiempo llevada y prendida en Miranda.


Romero quiso contribuir a que "se clarifiquen los hechos y que todo masón sepa el origen y trayectoria de la masonería en nuestra patria".  Esto nos da pie para pensar que entonce los hechos no estaban claros, y el contribuye aportando elementos para tal fin.

Quiso dar a conocer tres puntos básicos vinculados a la Raiz Histórica de la Masonería en Venezuela. Nos ocuparemos en este espacio al primero de los puntos descritos.
Es apenas en el capítulo IV y en la página 58 cuando comienza dar cuenta del señor Cerneau como comisionado de la Gran Logia de Nueva York.  Después de una serie de relatos de escaso valor histórico nos centra en algo concreto en virtud de la organización de la Masonería bajo una dirección institucional como resultado del cese de hostilidades contra el ejército español a partir de 1823. 

Atribuye a Diego Bautista Urbaneja el liderazgo para fundar la Gran Logia de Colombia el 24 de junio de 1824. Y que la entidad fue constituida por "el comisionado especial, venido de los Estados Unidos de Norte América, don José Cerneau, quien trajo poderes para ello."

Nos llama la atención que agrupe una Gran Logia desde Caracas como Capital, cuando la capital de la Gran Colombia estaba en Bogotá. Además, en la lista no están registradas las logias que pertenecían a la zona de Nueva Granada, la Costa Colombiana o a Bogotá. La relación proviene de un documento, presuntamente firmado en 1841, el cual refleja en todo caso las logias que existían en esa fecha. 

Veamos entonces algo sobre Cerneau. La sombra histórica de este personaje se encuentra tras un velo de desconfianza. Existen razones para pensar que representaba poderes masónicos de la Gran Logia de Nueva York que le habían otorgado para emplearlos en La Habana. Al parecer la masonería cubana estaba organizada y no pudo imponerse con sus poderes allá. 

Celestino Romero le atribuye una importancia casi devocional, sin tomar en cuenta que en los diccionarios masónicos y en las publicaciones masónicas había sido sancionado por usurpación de poderes masónicos para conferir grados masónicos y reconocimiento internacional de los masones criollos en el Orbe masónico. Además era joyero, vendía las medallas e instrumentos metálicos para los rituales.

Es necesario buscar la correspondencia de Albert Pike sobre Cernau, y observar la situación de la masonería estadounidense en 1824. La mención que hace Vicente de la Fuente es terriblemente detractora.
Sabemos que es autor de una pieza considerable firmada por Cerneau Joseph con el título de  Senda de las luces masónicas (Su luz y sus Frutos), impreso en Nueva york, en la Imprenta de Kingslang & C.O. , en el año masónico de 5.821 (1821).
La Gran logia Publicó el BOLETÍN N 52,  en Caracas, fechado 30 de octubre de 1923. Reproduce la lista del joyero Cernau, quien vino como "Gran Comisionado", repartiendo el grado 33 en 1824, el original está en el Archivo General de la Nación, 

Papeles de José Félix Blanco, Tomo I, folio 298. No se trata de documento masónico alguno. Puede ser la copia donde le anotaron a Cerneau la lista de los notables para otorgarles el grado 33

sábado, 16 de noviembre de 2013

La Masonería por Charles Ledré


Más información Click
¿Qué es la Francmasonería?

La francmasonería se asigna los calificativos de "Filantrópica, filosófica y progresiva en esencia". Hay que distinguir la institución de sus adeptos. Al lado de espíritus de corto alcance, poco desinteresados e incluso perseguidores, encontramos hombres ilustrados, ávidos de justicia social e inquietos por la felicidad de los demás. Pero es la institución misma la que debe ser objeto de nuestro interés, y de un modo primordial, sus doctrinas, aunque no hayan aportado nada original - si exceptuamos algunos algunos masones "simbolistas" de nuestros días (Editada en 1958)-  al patrimonio intelectual de la humanidad.

Veremos más adelante que la masonería ha sufrido muchos cambios desde sus orígenes y que no representa en todos los lugares el mismo aspecto. Por ello hemos creído necesario en esta exposición estudiar la masonería bajo su aspecto histórico.

Deísta o "bíblica", ha dado impulso hasta el máximo, pero en distintas direcciones, a los principios del libre examen, de los que pronto se impregnó. En el curso de su historia observamos principalmente:

1.- Un esfuerzo continuo para mantenerse identificada con el pensamiento de los temas y costumbres institucionales más importantes de un protestantismo estrecho en un principio y después demasiado tolerante.
2.- Una propensión, sobre todo en ciertas obediencias(ceremonias), a la investigaciones "gnósticas" , preferidas a las creencias cristianas, que se extienden por medio de desarrollos tan  imprevistos como discutibles y que se esfuerzan frecuentemente en adaptar al espíritu laico de los tiempos modernos, así como fusionarlas en un compuesto filosófico, ritual e "iniciativo" más o menos secreto.
3.- Una tendencia cada vez más marcada hacia el puro racionalismo, la negación de lo natural, la indiferencia teórica con respecto a las religiones positivas y hacia la idea de que la razón humana es la fuente de toda verdad, medida de todas las cosas, y que debe gozar de una independencia absoluta.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Iniciación Masónica de Voltaire Eloy Reverón

Francia es quizás uno de los lugares del mundo donde la historia de la masonería cuenta con los más ordenados y completos archivos para bienestar de su memoria histórica. De allí que haya resultado difícil mantener con fundamento, las calumnias que los antimasónicos han elaborado en torno a los orígenes y fundamentos del secreto masónico, así como de toda una teoría conspirativa que estamos comentando en nuestros espacios en la red.
Del archivo de la logia de las Nueve Musas surge una investigación
interesante donde llegaron a reunirse personajes de la talla de Benjamín Frankin, a la cual se ha involucrado en una conspiración masónica en favor de la Independencia de los Estados Unidos. 
Nuestra reseña de hoy está orientada hacia el trabajo de Louis Amiable publicado en París en 1897 por Félix Alcan Editores, Une Loge Maçonnique D´Avant 1789 La R:.L:. Les Neufsceurs,  destacamos
dos capítulos donde nos cuenta  desde los archivos de la logia de las Nueve Musas de París y su relación con Luis XVI, así como la iniciación de Voltaire fue presentado a la logia por el Abad Cordier de Saint Firmin, hago énfasis en que era un sacerdote quien lo presentara. Pero lo que más nos llamó la atención de que Voltaire había cumplido ochenta y cuatro años de edad, pero debido al inmenso prestigio del filósofo, hicieron caso omiso al Landmark que proscribe la iniciación de ancianos.

En la imagen del investigador en cuestión, como pueden apreciar, está decorada con su collarín de oficial de la logia. Pero no se trata tan solo de un ilustrado masón que escribe un trabajo para su logia. Sus trabajos anteriores al que presentamos son escritos sobre la Constitución de la Gran Logia de Francia, el Antiguo Egipto y la Masonería, sobre el astrónomo Jerónimo Lalande fundador de la logia de las Nueve Musas, la misión de la Masonería y algunos otros temas relativos a la Revolución Francesa que han podido considerarlos como muy estimables y necesarios para el conocimiento de  la época.  




jueves, 22 de agosto de 2013

La Rebelión de los Masones por Eloy Reverón

La revista Elite , Caracas, fue constante con la masonería venezolana. En sus páginas fue publicado por primera vez en Venezuela el documento que certificaba la iniciación de Simón Bolívar en la Logia San Andrés de Escocia, de París. Ese documento puso en evidencia las fantasías masónicas de Jules Mancini y Alfonso Rumazo González, que aseguraban con su prestigio, la condición masónica de Simón Bolívar, inventando que había sido iniciado en una logia de Cádiz, cuando no había cumplido los 21 años.


Esta vez la célebre revista dio a conocer nuevas intimidades de la vida masónica venezolana en este número.


Es el periodista Víctor Manuel Reinoso quien se interesó por investigar el tema de los masones, tan solo unos meses después de llevarse a cabo en escándalo público protagonizado por los hermanos de la Escuadra y el Compás.


El periodista investigó sobre la historia de la masonería, y al parecer la única fuente que halló en aquel momento fue el Diccionario Enciclopédico elaborado por dos masones catalanes exiliados en Argentina huyendo de las persecuciones de que fueron objeto los masones españoles después de la Guerra Civil española.



Veamos lo que reprodujo al respecto:

Hasta este punto se refiere a una referencia más o menos generalizada de los orígenes masónicos. Con respecto a la historia de la masonería venezolana reproduce, más o menos los mitos que de costumbre, se han repetido tantas veces. Su fuente principal es el libro de Celestino Romero, Raíz Histórica de la Masonería venezolana, el cual, aunque es uno de los primeros intentos por hacer un libro histórico de la masonería venezolana, le falta mucha investigación sistemática para llegar a ser historia. Su importancia radica en que reproduce una serie de documentos, de los cuales algunos ya no existen, y de otra manera, ya no se conocerían.
Lo interesante de Víctor Manuel Reinoso, es que no se deja impresionar por los testimonios masónicos. Obsérbese como comienza el párrafo donde no se da por convencido de que Miranda hubiera fundado la Masonería en América.


De Víctor Manuel Reinoso, sabemos que es de origen chileno y que en 1958 publicó un libro de poesía titulado Elegía Furiosa, y en 1960 ya trabajaba para El Nacional, de Caracas.

En este espacio les vamos a colocar algunos enlaces donde hemos desmontado algunos de las falsas creencias que sobre el pasado de la institución se han tejido a través del tiempo. Vuelva a visitar este blog pronto, aquí vamos a colocar los enlaces hacia datos más precisos sobre los orígenes de la masonería en Venezuela.

lunes, 1 de julio de 2013

Reseña bibliográfica de "Influjos Masónicos en la Instauración del Matrimonio civil en Venezuela de Eloy Reverón" por Miguel Santana Mujica

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
OBRA: INFLUJOS MASÓNICOS EN LA INSTAURACIÓN DEL MATRIMONIO CIVIL EN VENEZUELA (1867 1873)
AUTOR: Eloy Reverón García
(Patrocinada por la logia Andrés Bello N 33)
Caracas, 1990
Comentarista: Miguel Santana Mujica

Un francmasón, José Ruiz, venía de Barcelona, llegó a Barquisimeto, donde los hermanos de la logia Estrella de Occidente N 55, lo protegieron por estar gravemente enfermo. Visitado por el sacerdote Andrés Domínguez, le requirió que abjurase de sus creencias para poderle dar los últimos sacramentos; y al morir, le negó la autorización para enterrarlo en el cementerio de la ciudad. Trágico episodio. La aiglesia controlaba el registro de los estados civiles y el uso de los cementerios, ocurriendo, aunque con menor incidencia que en otros pueblos latinoamericanos, un suceso que se presentaba regularmente desconociéndose los matrimonios, nacimientos y defunciones de quienes no eran católicos, con graves perjuicios para esos núcleos y personas, así fueran una minoría.

Del análisis de estas situaciones a nivel de Gran Logia, en Caracas se promovió que los talleres del país, estudiaran dichas situaciones e iniciaran una campaña, escribiendo con sus propias reflexiones, al congreso nacional, planteando que se estableciera en el país un registro civil en manos del propio Estado, para que se ejerciera con imparcialidad, concretizando el derecho constitucional de no ser discriminado por razones religiosas o de creencias. No todos los talleres lo hicieron. En la obra de Reverón, se estudian y se copian párrafos de las comunicaciones logiales, de los que se ocuparon del asunto, que reposan en el expediente de este problema existente en los archivos del Congreso, apuntando la diversidad de los planteamientos, aunque buscasen la misma finalidad.

Esa gestión que podría tenerse como una de las primeras manifestaciones del derecho a peticionar frente al Congreso Nacional, fue llevado a una comisión, la cual no consideró procedente el planteamiento, resultado infructuosa la gestión masónica. El autor lo tiene como un ejemplo de lo que puede concebirse como la acción externa, que deriva de la actividad de la masonería en nuestra colectividad.

Se tuvo que esperar la presencia de Antonio Guzmán Blanco en el Poder para que dictara el 2 de enero de 1873, las disposiciones que llevaran al control de los actos, referentes al estado de las personas, a oficinas del propio Estado, instituyéndose el registro civil de esos actos, que si bien no tenían libros en el registro público, todavía eran controlados por la Iglesia Católica. Así se dio vigencia en esa área, al principio constitucional de no discriminación por razones religiosas o de creencias. Fue una evolución necesaria, que encontró por supuesto, la discrepancia de quienes la ejercían en desmedro de la no discriminación, aunque apuntamos que los casos eran contados, ya que en el país una serie de factores hacían tenerse un clero liberal, inclusive algunos de ellos militantes activos en la masonería y su labor benéfica, especialmente.

Este trabajo de Reverón García, es una mejora de su ponencia al VI Congreso de Historia, realizado en Caracas en 1988, donde cuatro historiadores del país, presentaron trabajos sobre la presencia de la masonería en los procesos iniciales de la independencia y de la república.

Conocíamos el trabajo de Juan Bautista Ascanio Rodríguez, abogado masón grado 33, bajo las iniciales de JBAR denominado "Código Civil de Venezuela - apuntes y documentos para la historia del registro civil" que habíamos leído al ser reproducido por la revista masónica Mediodía,  (tercera época, año 2 n 4 de enero de 1983) que enfocaba con estilo propio del abogado, atribuyendo el inicio de la campaña logial al taller de Puerto Cabello, la gestión que ahora comenta Reverón teniendo en manos el legajo de nuestro congreso, donde constan las peticiones de las logias, que le permiten realizar un interesante análisis de las solicitudes, algunas de ellas de mucho fundamentos y otras de irrisorios alegatos, desviados de su eficacia.

Es de observar , aunque este punto no ha sido desarrollado por nuestra historiografía o por lo menos no la hemos leído nosotros, que el influjo del positivismo francés, con el trabajo de Conte que algún hermano trajo a la logia de Barcelona, recibió la atención y formó el pensamiento de hombres como Laureano Vallenilla Lanz, Lizandro Alvarado, Rafael Villavicencio y otros intelectuales que bebieron ese influjo doctrinal en los talleres, que aclaraba la tendencia creacionista, para darle paso al evolucionismo y vigencia de la ciencia, que en materia de derecho, llevó a la generación que había actuado creando el poder judicial y los procedimientos comunes, como el licenciado Aranda, el poeta legislador Rafael Agostini, el comentarista Francisco Marcano Rodríguez y otros, a la firme creencia de los positivistas que vieron en el traslado de legislaciones extranjeras , en especial la francesa, como la forma de mejorar estos pueblos. Creían firmemente que una norma copiada de un país más adelantado provocaría en nuestras atrasadas realidades avances y progresos, con cambios en las costumbres sociales. Ha costado mucho superar en nuestra realidad tal mitología, herencia de ese positivismo que desconocía en materia de legislación, los mismos aciertos que debía aportar la sociología y el pensamiento del Libertador.

El tiempo ha dado la razón a los que participaron en la discrepancia procurando colocar los registros civiles en las manos imparciales del Estado y no en sectores religiosos que puede autorizar a sectarios, aunque pocos en nuestra realidad como lo apuntamos, a que excluyeran a las personas por sus creencias. Hoy, reconocido como un derecho humano a nivel universal, el no ser discriminado por sus creencias.

Podemos ver este episodio como el fruto equivocado del sectarismo y con las variaciones canónicas y el espíritu de lo ecuménico, podría ser oportunidad para la acción conjunta de quienes, respetando sus creencias, se unen para favorecer las partes menos favorecidas de la población. Precisamente, en materia de identidad de las personas se presentan densos sectores poblacionales que son privados, por razones de costos de operación, de las  ventajas de una sólida identidad. Hasta se puede registrar que los costos elevados de ciertos actos civiles, entre ellos el entierro, los lleva en zonas marginales, a enterrar sus propios cadáveres. Y cientos, mejor, miles, de niños nacidos en el país, no logran obtener su identificación, cerrándoseles el camino a la educación y a las ayudas sociales. Por tanto, existe un enorme campo de acción para los sectores progresistas del país, sea accesible a todos los habitantes del mismo, sin que sus condiciones socioeconómicas sean impedimentos para lograr su pleno reconocimiento, siendo discriminado, ya no por sus creencias, sino por su posición en las zonas de pobreza crítica.

El trabajo de Reverón García aporta a los estudiosos, nuevos datos para conocer los orígenes de nuestros mecanismos que estructuran la legalidad necesaria que debe recibir la población, con fluidez y claridad, extensión y eficacia, para hacer posible la vigencia del estado de derecho y un claro ejemplo que la gente común y sus organismos deben ejercer el derecho a peticionar.

Por último, es de apuntar que toda esta polémica es silenciada en la obra inacabable de la Facultad de Derecho que viene comentando el Código Civil y que ha debido registrarse en el comentario del artículo 45. Solo se atienen al debate de los Códigos civil del 22 y del 42. Opera el silenciamiento del influjo masónico en la formación de nuestra legislación.

Miguel Santana Mujica, Caracas, abril de 1991.

sábado, 2 de febrero de 2013

Historiografía Masónica Venezolana por Eloy Reverón


 Briceño Belisario, Buenaventura, Humanos Inmortales, La Habana, Ed. Lex, 1951, 245 pp.

El presente texto ha sido trascrito del disquete utilizado para imprimir: Reverón Eloy , Caracas, Escuela de Historia, Universidad Central de Venezuela,  1992:  “Masonería en Venezuela” (1850-1867).  (Tutor profesor  Henry Georget)

 La primera observación que queremos hacer presente es que este  capítulo dedicado al Libertador, fue escrito mucho antes de que se  consiguiera el documento de la Logia San Alexandro de Escosia, donde  recibió Simón Bolívar el grado de Compañero.

 Este elocuente masón grado 33 también ocupa lugar en la lista de los  que ocuparon la Gran Maestría de Venezuela durante el período de 1945‑  1947. Escribió cinco páginas de exagerada exaltación a la condición  masónica del Libertador. Su discurso no resiste un análisis lógico  desde el punto de vista de la construcción de las oraciones. Sus  contradicciones son tan evidentes como la que transcribimos:

" La vida agitada de Bolívar no le permitía estabilidad en el vasto escenario donde actuaba, y por ello era imposible que asistiera en forma regular a logias ocultas, que para esa época existían. Pero cuando hubo de tener oportunidad, se dió a la tarea de fundar y de establecer logias, muchas de las cuales hoy funcionan." ( "Bolívar" en: Humanos inmortales, La Habana, Ed. Lex, 1951,    pp.)

 No es la simple omisión de citas o fundamentos lo que nos hace dudar,  son los estudios posteriores que no han arrojado evidencias de las  prácticas masónicas del Libertador en Venezuela.

 Si afirma primero que la vida del Libertador no tenía espacio para  asistir a las tenidas como un simple visitador regular, ¿ cómo tendría  tiempo para fundar logias?.  Lamentablemente para la acusada  parcialidad de este autor, las mismas pruebas que evidencian la  condición masónica del Libertador, ponen en tela de juicio el resto de sus afirmaciones. Observemos lo que al respecto nos dice Miriam Blanco  Fombona de Hood:

" En su libro ' humanos inmortales' el Dr.: Buenaventura Briceño Belisario dice que Bolívar fue iniciado en una logia lautara y que recibió el grado de maestro en la Logia de Carúpano. Los archivos ingleses lo refutan. También los mismos archivos argumentan que aunque Bolívar haya visitado la logia de Cádiz en 1803 (posiblemente la logia establecida por Francisco de Miranda llamada Caballeros Racionales N 7: véase también Ferrer Benimelli : Masonería Española del siglo XIX), Bolívar tenía en ese entonces 20 años,... ( "La masonería y nuestra independencia" en: Repertorio Americano, Londres, Ed. Embajada de Venezuela en R.U., Vol   julio, 1979,   p.66.)
 
 La evidencia que menciona, es bien conocida en Venezuela por haberla  publicado Elite, Caracas, N 195, donde Bolívar recibió el Grado de Compañero, y luego el de maestro como veremos al revisar el trabajo de compañero y luego de maestro como veremos al revisar el trabajo  de Miriam Blanco Fombona de Hood.

 Este tipo de especulaciones son las que perjudican el buen juicio que  la gente pueda tener de los hombres que forman la institución  masónica. En el caso de este apasionado escritor, es entendible si se  le ubica dentro de su contexto histórico. Pero lo que es grave es que  eso mismo se haga en la última década del siglo veinte. Como lo  veremos con los autores que vienen a continuación..

lunes, 21 de enero de 2013

Tavera Acosta Bartolomé por Eloy Reverón

(Tema sobre los orígenes masónicos venezolanos)


Tavera Acosta, Bartolomé (1865 1931), 
Historia de Carúpano (Tomo I) Caracas, Tipografía Garrido 1947 pp 171-179 

 ¿Quién fue el autor? ¿Qué lugar ocupa en la historiografía venezolana? ¿Son fiables las fuentes que utilizó? ¿Escribe como masón o como historiador?¿Está ubicado dentro del contexto de la historia de la masonería?¿Se puede hablar de su historia de Carúpano como una historia regional?

Estas serían, a grandes rasgos, las preguntas que habrán de formularse los estudiantes que se acerquen a su extensa obra conformada por treinta libros. Aquí nos limitaremos a revisar su capítulo sobre los orígenes de la masonería en Venezuela. Aclaramos que nos referimos a la masonería como una institución que ha hecho vida pública en Venezuela, no a los grupos de conspiradores o mafias políticas que la teoría de la conspiración ofrece como alternativa cuando no encuentra mejor forma de explicar lo que no está capacitada para interpretar.  
Bartolomé Tavera Acosta 
(1865 1931)
Bartoomé Tavera Acosta fue un escritor y periodista estudioso de temas relativos a la  historia venezolana, etnología, lingüística, espeleología y geografía; funcionario del gobierno de Juan Vicente Gómez, admirador del nacionalismo de Cipriano Castro quien ingresó en la política durante la Revolución Legalista.

En el prólogo de la segunda edición de la obra señalada que fue realizada durante la conmemoración del tercer centenario de la ciudad de Carúpano, el profesor José Luis Salcedo Bastardo, sintetiza las motivaciones recurrentes en Tavera: la raza, la tierra y los héroes.

En ese décimo capítulo de su Historia de Carúpano enuncia las primeras logias masónicas (1814 1892), Tavera comienza hablando de una supuesta primera logia fundada por Francisco de Miranda en 1811 con el nombre de Colombia. Como ya sabemos que las investigaciones históricas posteriores hechas por los historiadores masones serios descartan la iniciación masónica de Miranda, debemos tomar en cuenta que desde la segunda década del siglo XX comenzó a difundirse en los medios masónicos, lo que sería la Masonería Mirandina, instaurada por el doctor José Tomás Uzcátegui cuando ocupaba el cargo de Gran Maestro en 1950.

La segunda idea que trata el texto está destinada a entrar en desacuerdo con escritores masones quienes otorgaron carácter masónico a las reuniones secretas que se realizaban en la Quinta de los Bolívar en Bárcenas, casa de campo de los Bolívar Palacios y Blanco en las riberas del Guaire. El autor se muestra crítico al diferenciar las reuniones políticas destinadas a conspirar en pro de la independencia política, con mucho distanciamiento con respecto a las tenidas masónicas. De allí se infiere que hasta 1931, los masones tenían como fecha de inicio de las actividades masónicas venezolanas la fecha de 1808, la cual había sido proporcionada por José de Jesús Castro en 1856. Es la obra de Jorge Ricardo Vejarano, la que lo lleva a pensar en esas reuniones como meros "conciábulos de confabulados políticos", mas no como tenidas masónicas. Probablemente no conoció todo el trabajo de Asciclo Valdivieso Montaño donde el historiador masón manipuló las citas de José de Jesús Castro para crear la mitografía de la masonería conspirativa. Estaría preparando este texto la imprenta cuando Valdivieso creó un nuevo origen de la masonería venezolana en las mazmorras para los presos políticos de La Guaira. Aventura historiográfica que todavía goza de gran popularidad entre los masones venezolanos que todavía desconocen la realidad histórica de su institución.

Otra afirmación que Tavera suministra, y que fue derribada posteriormente por la documentación masónica lo constituye la antigua creencia de que Bolívar había sido iniciado en la hipotética logia gaditana de los Caballeros Racionales. Hoy sabemos que la vinculación del Libertador con la Orden se limitó a París, después que había cumplido los 21 años, edad que tampoco durante su estadía en Cádiz ostentaba.  

Seguidamente realiza un párrafo, con el cual trata de explicar la manía de los hermanos masones de su tiempo en pretender vincular a su fraternidad con los conspiradores de antaño. Me refiero a una cita del historiador Lino Duarte Level en su Historia Patria, Caracas, 1911 p. 272 donde dice textualmente: " Parejo con la Sociedad Patriótica, institución siempre al servicio de la dignidad humana bajo cualquier forma que se le pretenda ultrajar." Esta cita también ha sido repetida  por mucha literatura fantasiosa sin referir el origen, tal es es caso de Rumazo González y otros masones de su tiempo. Le faltó agregar después de su punto final, el punto y seguido así: ... Su secreto le hacía más temible, y en efecto, bien tuvo ramificaciones en las principales ciudades de la república. El espíritu innovador de la época se prestaba para los conciábulos ocultos, a los trabajos velados, y era una novedad que atraía, aquellas ceremonias que se decían pavorosas, y aquel carácter de héroes  y mártires que exigía á sus adeptos la masonería." Todavía la referencia masónica de Duarte no termina allí. Después de otro punto y seguido, la referencia que no completa Tavera continúa justificando a la institución reconociendo que no había hecho todo lo que se había idealizado a cerca de ella. Textualmente: " Si no hizo todo lo que entonces se esperó de ella, no puede negársele el mérito de haber establecido en sus logias la trinidad de los derechos del hombre y el juramento de odio eterno a los tiranos y a la tiranía, a la vez que se unió a los hombres de ideas liberales y de buena voluntad." El texto continúa con un punto y aparte con respecto a la masonería. Pero nos llamó la atención del porqué Tavera no hizo la cita completa. Simplemente citó lo que consideró útil a su argumento. Dejemos para una reseña aparte el punto de vista de Duarte Level y otro de Heredia, menos conveniente para Tavera, porque Heredia no incluye entre los hombres distinguidos por su ciencia y probidad. Está narrando los acontecimientos del año 1811, desde la celebración del primer aniversario del 19 de abril al 5 de julio de 1811: "Las elecciones se hicieron con perfecto orden y ´por influjo del clero,(dice Heredia) y de los propietarios juiciosos recayeron casi generalmente en los hombres más distinguidos por su ciencia y probidad, aunque no se pudo evitar la entrada de Miranda y otros semejantes" (Duarte p. 273)

No pudieron evitar que entraran personas carentes de probidad y de ciencia. Ese era el concepto que de Miranda manejaba el secretario general del gobierno de Guzmán Blanco, el general Lino Duarte Level. Por algo transcribe la cita de Heredia. Definitivamente, los masones del siglo XIX no eran mirandianos. El culto al héroe prototipo masón que encarna Miranda proviene de otras fuentes posteriores, vinculadas a la aparición del archivo de Miranda y al distanciamiento de los neocolonialistas con respecto a los próceres conservadores que llevaron la parte política de la lucha por la independencia. Son los mismos que no ven la explosión social ni las causas sociales de la violencia política que imperó durante el siglo XIX.

Continuaremos revisando la percepción de Tavera sobre los escritos de otro historiador masón: Asciclo Valdivieso Montaño, a través de este interesante capítulo de la Historia de Carúpano, necesario para la comprensión de lo que será la historia de la masonería venezolana. La referencia a Valdivieso está vinculada  a la existencia de la logia Colón, de Caracas donde le hicieron cargos al general español Pablo Morillo según una referencia del general Manuel Landaeta Rosales. Este asunto de Morillo fue tomado en cuenta posteriormente por el historiador Nicolás Navarro. De esta logia, probablemente una logia militar heredera de los regimientos que pelearon junto al Duque de Wellington para expulsar a los franceses de España. Esta debió ser la masonería militar donde se podrían hacer el típico cargo que le hicieron a Morillo. Lo breve de esta referencia posiblemente se debe a que tendrían que explicar porqué si el objetivo de la masonería era la independencia, entonces cómo explicar la presencia de masones entre un ejército y unos políticos que luchaban por preservar los derechos de la Monarquía. Lo que nos llama la atención es la facilidad con que dice que en 1821 cambió el nombre por el de logia Unión. Una continuidad histórica que por supuesto carece de todo sustento documental y ni siquiera de tradición oral. 

De igual manera procede con la explicación de una logia formada por el capitán de un barco estadounidense en Carúpano, que en tres meses dejó establecida una logia que llevaba el nombre del barco. Nos interesa el dato porque abre la posibilidad de verificar en la historia de la Gran Logia de Vermont, la afiliación de esta logia Patria N 890 en el año de 1814. Es necesario detenerse en la cronología histórica estadounidense o revisar la historia de la masonería estadounidense para hacernos una idea cómo funcionaba el proselitismo masónico en 1814, y su posible relación con las logias de nuestro país.


En el siguiente párrafo ubica la existencia de la logia Concordia de Angostura en 1818 por James Ambrose, capitán de otro barco y de corta permanencia en la ciudad. Hace más de veinte años nos topamos con la misma referencia que ofrece el autor. Lo que tenemos fichado de entonces es que el coronel Gustavo Hippisley afirma haber asistido a la iniciación del general Montilla en una logia que se reunía en la casa de un comerciante de apellido Hamilton. Fue él quien envió la traducción del discurso de Angostura de Simón Bolívar a la prensa londinense para contribuir al reconocimiento de la nueva nación que se constituía en términos constitucionales y civilizados.


Según los datos recopilados por Tavera, para 1824 existían en Venezuela las siguientes logias:


Protectora de las Virtudes, fundada en Barcelona el 3 de mayo de 1822

Perfecta Armonía, fundada en Cumaná el 4 de noviembre de 1822
Unanimidad, fundada en La Guaira en abril de 1824
Libertad, fundada en Puerto Cabello en 1824
Virtud fundada en Carúpano el 27 de diciembre de 1824

Seguidamente ofrece nombres y apellidos de los iniciados en la mayoría de estas logias, con la excepción de la logia Protectora de las Virtudes de Barcelona y la logia Colombia de Caracas. Lo interesante de sus datos es que coinciden con el mismo vacío documental entre 1842 y 1853, fecha esta última que corresponde con los archivos masónicos venezolanos que hemos podido contactar.


De igual forma nos ofrece una lista de los nombres de los hermanos que ocuparon el cargo de Venerable Maestro, desde la fundación de cada logia, y durante los años que estuvieron activas. Estos datos pueden ser de interés para la construcción de los archivos electrónicos para la elaboración de la historia de dichas logias en el marco del proyecto de historia de la masonería venezolana.


Este capítulo será enviado a los estudiantes que lo soliciten. Manténganse en contacto con este Blog porque quedan algunos asuntos que informar con respecto al personaje y su participación en la historiografía masónica.